Rolando Alarcón, La Canción en la noche. Inicio.

 

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Hoy pagamos una deuda contraída con todos ustedes, y en especial con Rolando Alarcón, los autores de este libro han facilitado las cosas, al autorizar la publicación para que ustedes viajen en el tiempo y comiencen a reconocer a nuestros autores y artístas de las décadas pasadas.

El poco espacio en los medios para el folclore y otorgar el lugar que se merece Rolando Alarcón en nuestra cultura tradicional, y sobretodo en la música popular chilena de raíz folclórica, hace que "Folclore y Cultura Chilena" rinda un homenaje a este cultor y que mejor, publicando su vida.

Carlos Valladares Mejías (1), integrante de Los Emigrantes, que acompañaron a Rolando Alarcón en sus discos y festivales, más la colaboración de un periodista joven Manuel Vilches Parodi (2), que en 2003 contactó a Carlos Valladares, para una reseña de Rolando en una página de folclore latinoamericano, hicieron posible la edición de este libro, pero es mejor que conozcamos como se gestó este libro.

Rolando Alarcón, La Canción en la Noche.

Carlos Valladares M. y Manuel Vilches P.

carlos_valladares_y_manuel_vilches.jpgEl proceso de elaboración de este libro tiene más de 20 años. Comenzó cuando Carlos Valladares, en su exilio en Canadá, decidió honrar la memoria de su amigo y maestro Rolando Alarcón.

Gracias a este impulso de largo aliento fue posible conseguir testimonios de algunas personas que fallecieron hace ya algún tiempo y que, sin embargo, figuran a lo largo de estas páginas. A medida que la investigación avanzó de manera más decidida, a partir de fines de 2003, también nos acercamos a personas que, ignorábamos, estaban viviendo sus últimos años.

Por eso queremos dedicar este texto a todos quienes aportaron decisivamente en la realización de este trabajo y no alcanzaron a ver su fruto final. Nos referimos a Rosa González, Guido Solar, Richard Rojas, Adolfo Gutiérrez, Fernando Alegría, Héctor Duvauchelle, Eduardo Arce, Marta Orrego y especialmente a Ricardo García, Rene Largo Parías y José Luis Hernández; los dos primeros enormes difusores de la música chilena y el tercero gran artista y uno de los más entusiastas defensores de la obra y el egado de Rolando Alarcón.
 
PRESENTACIÓN

Volver al pasado a través de la lectura a veces resulta maravilloso, y a través de "Rolando Alarcón, la canción en la noche" se da la ocasión propicia para la remembranza, el cómo se gestó todo un espacio poético, de canto y creación, encontrándonos (o reencontrándonos) con lugares, calles, ciudades que ya no están, pero que siguen nítidas en la memoria de muchos que no han olvidado sus años de juventud y niñez.

Sus autores, Manuel Vilches y Carlos Valladares, nos encaminan de forma mágica por las rutas de este cantautor, olvidado en los recovecos de la historia, cuando muchas de sus obras han prevalecido sobre la imagen de su autor. Sólo bastan unas pocas páginas para comenzar a tararear los canciones de Chiloé o de la Guerra Civi Española y, sin darnos cuenta, comenzamos a escuchar la voz de Rolando Alarcón, cumpliendo a cabalidad uno de los propósitos de este libro, regresarnos su figura, hacerla más cercana, poder verla, llegar a conocerla, en especial para quienes aún no pasan tantas hojas del calendario.

Editorial Quimantú está orgullosa de publicar este libro dedicado a uno de los grandes de nuestro folclor, un icono de la creación popular, un artista comprometido con un proceso a través del canto y la poesía. Y de esta forma, rescatar a Rolando Alarcón de las garras del olvido.

Editorial Quimantú Noviembre de 2009
 
EL AMIGO QUE VA REMANDO

1970_Vina_premiacion_con_Los_Emigrantes..jpgConocí personalmente a Rolando Alarcón el año 1968 en su hogar de la Villa Magisterio, en Las Condes, y nuestra amistad comenzó a solidificarse al interior de la Peña Chile Ríe y Canta, del inolvidable pionero Rene Largo Farías.

Desde el momento mismo en que nos brindó su confianza, al incorporarnos como acompañantes en sus discos y festivales, Los Emigrantes dimos un paso trascendental: se encontraron tres maestros primarios, vibrando en la misma cuerda.

Mi guitarra, presente en varias de sus producciones, creo, y lo digo con franca modestia, sirvió, en alguna medida, para complementar el trabajo de este gran cantautor chileno. A lo largo de su fructífera carrera, en todo el sentido de la palabra, fue un indiscutido triunfador. Sus creaciones ya forman parte de nuestro patrimonio cultural: se cantan en todo e país, principalmente en las escuelas básicas, y también más allá de ¡as fronteras; están incorporadas al repertorio de incontables agrupaciones nacionales, y eso no es casual. Los temas de compromiso con el pueblo y con su tiempo, ta como fue el caso de otros creadores contemporáneos suyos, siguen vigentes, en espera del Alba.

Todo cuanto creó, forma parte de un archivo donde priman armonía, belleza y pedagógicos mensajes. Un amigo moldeado en estas dimensiones amerita con creces nuestro recuerdo, respeto y reconocimiento.
El profesor ROLANDO ALARCÓN, pilar indiscutido del cancionero popular chileno, seguirá cantando por muchísimos años en nuestra memoria.
Gracias, amigo mío, por permitirme compartir tu trabajo y, por fin, saldar esta deuda.

C.V.M.

Nota: Quiero destacar la importancia que tiene para esta obra el haber conocido al joven periodista Manuel Vüches, tremendamente motivado escudriñador de la huella de tantos protagonistas en la música popular chilena de raíz folclórica. Dicho con otras palabras, de aquellos personajes que, tras cumplir su ciclo existencia!, partieron un día de este terruño amado, dejando tras de sí una profunda e imperecedera huella.

POR EL   PADRE DE LA TERNURA

frontal.jpgA comienzos de 2003 contacté a Carlos Valladares para entrevistarlo y juntar material para hacer una pequeña reseña sobre Rolando Alarcón en un sitio web que difundía música latinoamericana. Cuando me comentó que estaba haciendo un libro con la vida del creador chileno le ofrecí mi ayuda pensando en conseguirle algunos datos en la biblioteca, comprar revistas antiguas, contactar a alguien o transcribir algunas entrevistas. Pasaron varios meses desde aquella conversación y me llamó nuevamente:

-    Le voy a aceptar su ofrecimiento para el libro de Rolando.
-    Perfecto, en qué lo puedo ayudar.
-    Escribámoslo pues.

En ese momento seguramente no sabía la responsabilidad que estaba asumiendo y no sé si alguna vez la alcanzaré a dimensionar en la magnitud que corresponde. Desde entonces comenzaron las reuniones que se prolongaron por cinco años, donde primero pasamos a computador todo lo que tenía recopilado don Carlos: entrevistas, algunas notas de prensa, fotografías, etc.

Luego llegó mi turno de compartir lo que iba haciendo y encontrando y en los dos últimos años empezamos a leer con toda calma los avances de capítulos para ir puliendo la redacción, complementar datos o tener algún intercambio de opiniones sobre enfoques del libro, que rápidamente llegaban a buen puerto.

En los últimos tramos de esta experiencia, además, tuve la responsabilidad de hacer la redacción final y escribir los capítulos desde una perspectiva "periodística", con un autor neutral y haciendo el compendio más exacto posible para reconstituir la vida del homenajeado, pensando en la distancia natural que proporciona que yo haya nacido tres años después de la muerte del cantautor chileno.

Don Carlos, en cambio, tenía una experiencia de vida muy honda junto al maestro y compositor y por eso ocurre la particularidad de que uno de los coautores figure constantemente, en especial en la segunda mitad, como una fuente más a lo largo del libro. Se hizo así como una manera de dejar el relato lo más sencillo posible y no caer en tentaciones narrativas.

Parece insólito que a 36 años de la muerte de Rolando Alarcón no haya existido un intento consistente de reconocer su trabajo y su aporte a la música chilena, sea como profesor, director de Cuncumén, creador de varios de los éxitos del Neofolklore o como punta de lanza dentro de los comprometidos acordes de la Nueva Canción Chilena. Por eso hacemos este intento de recordar la vida y obra de "un modesto profesor primario" como él mismo se definía, que tuvo enormes méritos pero nunca fue amigo de los aspavientos y que, a contrario, sabía agradecer cuando andaba cantando por Chile y el mundo y recibía el afecto de su gente, pero que también sabía poner el pecho en las ocasiones en que sufría algunos reveses y tenía que asumir los costos de hacer públicas sus ideas.

Esta biografía contiene muchos datos y testimonios pero nunca se despega de la misma sencilla pretensión que buscaba Rolando Alarcón con sus actos y sus creaciones: la "simpleza folklórica, de alto valor", como le llama Ángel Parra y que, pese a inexplicables vacíos y silencios, ha sabido permanecer en la memoria y el patrimonio nacional.

En este reconocimiento al "Padre de la ternura", como lo deñne tan acertadamente Osvaldo Torres, sólo me queda agradecer a don Carlos Valladares por su generosidad y vitalidad para lograr sacar este proyecto y esperar que en estas páginas esté plasmada la vida de Rolando Alarcón con el mismo empeño y afecto con que él entregó su trabajo y sus canciones que, a pesar de tantas ingratitudes, se quedaron entre nosotros para siempre.

M.V.P.

"Si somos americanos", Rolando Alarcón.

Creo que es un buen inicio estos fragmentos del libro, para entrar en la vida de Rolando Alarcón, que continuará con muchos capítulos más.

Sus Autores.

(1) CARLOS VALLADARES MEJIAS

Maestro primario y profesor de estado de Publicidad, Diseño y Caligrafía, es también cantautor y hombre vinculado a las letras. Musicalmente resalta su paso por el conjunto Los Romeros (acompañantes de la gran actriz y cantante Malú Gálica) y sobre todo su etapa en el dúo Los Emigrantes, que integra durante largos años junto a Enrique San Martín. Con el dúo realizan tres grabaciones (dos en Chile y una en Canadá) y acompañan a Rolando Alarcón en varios LP y en hitos como el triunfo del Festival de Viña en 1970.

Luego de su exilio reformulado trío Los Emigrantes y dos producciones solistas.
En publicaciones tiene a su haber el Método para guitarra (1972), Canciones de Rolando Alarcón (1992), el cuento To'o chigual (2005) y La cueca larga del Indio Pavez (2007), biografía del gran cantor e investigador Héctor Pavez Casanova. Tanto en Canadá como en Chile ha participado de diversos espacios radiales, siempre vinculados al rescate del patrimonio cultural del país y del continente.

(2) MANUEL VILCHES PARODI.

Periodista, diplomado en gestión cultural y tesista del Magister en Artes, mención Musicología. Ha especializado su quehacer en la música de raíz folklórica, especialmente a través del programa radial Americanto, creado en 1996 junto a Andrés Figueroa en las emisoras de la Universidad de Santiago y con una segunda etapa desde 2002 a la fecha en Radio Nuevo Mundo.

Además ha colaborado en varios sitios web de difusión de música chilena y desde hace algunos años ha desarrollado actividades en la gestión cultural, a partir de 2008 bajo el nombre de El Natre, Acción Cultural. Rolando Alarcón, la canción en la noche es su primer libro y nada hace pensar que no sea el último.

Fotografías: 1) Portada del libro Rolando Alarcón, La canción en la noche. 2) Carlos Valladares Mejías y Manuel Vilches Parodi. 3) Foto en el Festival de Viña. Saca nuevamente el tercer lugar en Viña en 1968 con "Voy por los canales", a ganar en 1970 con "El hombre" y ser finalista con "Canción para Pablo" en 1972, donde pagó las consecuencias de homenajear al poeta reciente ganador, en ese entonces, del Premio Nobel y reconocido militante comunista. De la web: Rolando Alarcón. 4)Carátula de Long Play editado por la Rca. Victor.

El ibro se encuentra en Editorial Quimantú y Discomanía.

(Ir a Rolando Alarcón, Parte 2).

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